El miedo está servido

         Atentado Londres

El minuto publicitario está por las nubes en las finales de los eventos deportivos “mundiales”, ya sea la Super Bowl o la Champions League. Se esperaba que la internacional terrorista se aprovechara de la final de Cardiff para depredar cuota de pantalla, había un público cautivo de trescientos cincuenta millones de personas que seguían en directo la confrontación del Real Madrid con la Juventus. La policía cribó el estadio y sus inmediaciones con cordones de seguridad a modo de cedazos, cuyos agujeros disminuían de diámetro a medida que te acercabas al núcleo del suceso planetario. Pero los cerebros de la trama terrorista saben, como cualquier escritor de novela negra, las reglas básicas del oficio: no caer en lugares comunes y sorprender al espectador.

Fue cuando faltaban veinte minutos para el final del encuentro que pusieron la maquinaria de matar en marcha. Con ese cálculo milimétrico daban tiempo a que los reporteros llegaran con sus focos a iluminar su fechoría, de forma que pudieran estar en el aire en el momento de máxima audiencia, justo cuando Ramos elevara la copa en el aire y su tribu se rompiera las gargantas en el éxtasis ritual. Y no fue en Cardiff donde su capacidad de acción estaba menguada hasta lo imposible. Y no fue un explosivo que daría el juego habitual en pantalla, ya cansino, de una columna de humo, cascotes, un sinfín de ambulancias, coches de policía con luces destellantes y un montón de curiosos cariacontecidos tras las vallas. Fue primero un atropello masivo en London Bridge, y un paseo macabro después por Borough Market durante el que tres carniceros rebanaron cuellos a diestro y siniestro.

Un buen cineasta sabe que es más efectivo lo que se silencia que lo que se muestra. No vimos el reflejo de la luz de las farolas en las hojas de los cuchillos de caza, ni la sangre proyectada a borbotones, ni siquiera los estertores agónicos de las víctimas. Vimos el proyectil de la furgoneta blanca con banda amarilla en una esquina contra un semáforo con las puertas y el capó abiertos. Vimos a ciudadanos conminados por la policía a guarecerse bajo las mesas de cafeterías y restaurantes. Vimos a decenas de ciudadanos caminando con las manos sobre sus cabezas, como si fueran delincuentes, con el temor de ser abatidos por una bala amiga o enemiga y con el miedo haciendo estragos en sus tripas. Y esa fue la mejor píldora publicitaria. Era el minuto de oro de la televisión europea. El miedo estaba servido.

Las medidas de seguridad policiales son pasivas. Y tener controlados a unos cuantos millares de ciudadanos europeos fanatizados por sus creencias religiosas, es tan efectivo como tratar de embalsar el agua en tierra porosa. Como dice Fernando Reinares, las políticas de seguridad no están a la altura de las circunstancias”. Hemos de enfrentarnos al “reto que plantean las visiones de una observancia religiosa incompatible con las sociedades abiertas que, respaldadas desde los países del Golfo, se propagan en nuestras entidades islámicas e instrumentalizan los terroristas”.

Es hora de que confinemos las creencias religiosas en las casas, las sinagogas, las iglesias, las mezquitas y los templos. Es hora de que las alejemos de las escuelas y de los gobiernos. Es hora de que aquellas creencias que no respetan los derechos de hombres y mujeres se manden al sumidero de las sectas. Es ya la maldita hora de que nos quitemos el velo de la hipocresía y nos preguntemos: ¿Cuántos céntimos de la gasolina que eché al depósito de mi coche terminarán respaldando observancias religiosas incompatibles con mi sociedad abierta?

Trump firmó hace diez días acuerdos con un país del Golfo por valor de 380.000 millones de dólares, de los que 110.000 corresponden a venta de armamento. Hoy, una línea después de condolerse, ha tuiteado: “Necesitamos el veto migratorio”. Veto que, obviamente no alcanza a ese país, faltaría más. Y es que, It’s about the money, stupid.

Con que el miedo está servido sobre un mantel de hipocresía.

J. Carlos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s