Ternura

ramon-espinar

Me enternece España. Somos tiernos no sé si por naturaleza, por latitud, por educación o por costumbre. Si hasta Facebook e Instagran parecen una pasarela de mininos. Estoy persuadido de que la argamasa que nos une como destino en lo universal es la ternura. Te vas unas semanas a la Europa verde y rica, donde brillan en las solapas la divisa de la eficiencia, la organización y el orden, donde el mayor gesto de ternura es una sonrisa gélida y unas palabras crudas infladas de consonantes, y te vuelves hosco. Hasta el perfil se te queda con un filo de dureza como su lengua o su clima. De vuelta a esta España mía, a esta España nuestra, que cantaba Cecilia, hace un calor de verano tardío. En el kiosco del aeropuerto me embarga la emoción al ver en la portada de los periódicos nacionales la cobra de Bisbal a Chenoa. Cuando llego a casa advierto que también abre los telediarios, y que esa escena, captada desde varios ángulos, es objeto de análisis sesudos y minuciosos por los tertulianos más insignes. Si viviera Mérimée, escribiría una novela que inmortalizara el desamor de uno y el amor desgarrado de la otra y, si resucitara Bizet compondría una nueva ópera con ese libreto.

Más enternecedor que la famosa cobra es la huelga de padres que, imbuidos por un amor filial tan intenso que sólo se da en estas latitudes, salieron a la calle para reivindicar que los maestros no les manden a sus vástagos con deberes a casa. Habiendo televisión, móviles y playstations es un sindiós que los niños se estrujen el cerebro, hasta donde vamos a llegar, quieren que nuestros hijos adquieran los hábitos de disciplina, el esfuerzo y el estudio. Además que mayor signo de distinción que emular a la nobleza de la Edad Media que consideraba que leer y escribir era un trabajo y, por consiguiente, indigno de su clase.

Se dan también manifestaciones de ternura intergeneracional. Los padres y los hijos se echan juntos a la calle para protestar por la manía inquisitorial de los educadores de linchar al estudiante con la soga de la reválida. Mis padres no se echaron a la calle, ni yo tampoco, por su culpa hube de pasar tres exámenes de reválida y aquí me tienes trastornado, escribiendo sandeces.

En España andamos sobrados de ternura social. Si un conciudadano resulta ser un asesino o un pedófilo y le preguntan a un vecino sobre él, contestará que parecía buena gente y su comportamiento era la de una persona de orden. Claro que aquí nos blindamos tras cortinas y persianas para “salvaguardar nuestra intimidad”, en los países del centro y norte de Europa las ventanas sólo están separadas del exterior por vidrios transparentes, “no tienen nada que ocultar”. Aquí no sabemos si la mano que abarca la cintura de la pareja en la calle, es la misma que detrás de los muros y las persianas le cruza la cara o le parte los riñones,

Esta semana también se ha prodigado la ternura social. El día de Todos los Santos murió una niña de doce años por un coma etílico. Se había pimplado una botella de ron. Era la tercera vez que sus juergas terminaban en la sala de urgencias de un hospital. La sociedad entera brama contra las leyes, el ayuntamiento de San Martín de la Vega, los políticos y hasta contra el lucero del alba. Pero guarda un enternecedor silencio respecto a los padres de la niña que ya habían tenido dos avisos mortales, a los compañeros que se emborracharon con ella, y a los padres de esos compañeros. Parece que los padres de la finada están sopesando denunciar al ayuntamiento, supongo que en un gesto de ternura hacia ellos mismos y sus omisiones.

En la semana transcurrida desde que volví al sur, el ejemplo más sublime de la ternura que nos desborda, lo he encontrado, por extraño que te parezca, en la clase política. Resulta que a Ramón Espinar, el portavoz en el Senado de Podemos le han sacado en las ondas y en los papeles un cambalache de hace unos años. Nada, unos míseros treinta mil euros provenientes de una inversión segura, un pisito de los de protección oficial para que los jóvenes con pocos recursos puedan disfrutar del derecho a la vivienda. El alma cándida le pidió a su padre (vaya por dios, uno de los que le dio aire a las tarjetas black) el dinero para la entrada. Suponemos en forma de préstamo que estará debidamente documentado y, si fue como donación, no dudo de que el Sr. Espinar, padre, nos mostrará la correspondiente liquidación de Hacienda. Firmó una hipoteca y, sin dignarse ni tomar posesión de la inversión, les dio boleto a los dos, al piso y a la hipoteca, antes de trascurrido un año. La operación se saldó con una rentabilidad del 57%. Aunque según el senador no hubo tal, sólo una diferencia entre el precio de compra y el de venta, demostrando una vez más que tanto la ciencia económica como la política no existió hasta que llegaron ellos y las inventaron. Supongo que el senador también acreditará el pago de la correspondiente plusvalía. Que no estuviera empadronado en el municipio, -que cedió gratis et amore el suelo para beneficio de sus vecinos-, que no se apuntara en ninguna lista de la Comunidad de Madrid, que no conste cómo y por quién supo de la promoción, que ignoremos si el préstamo para la entrada pudo salir de los cajeros de Bankia con el pin de la black de papá. Todo esto no es sustancial para la tesis que quiero defender. Ni siquiera son importantes las diferencias cualitativas y cuantitativas entre estas triquiñuelas y otras corruptelas. Sólo pretendo mostrarte la ternura en la política española. Dime si no es afecto y cariño lo que se prodigan entre los partidos más extremos del espectro político. Te has percatado de que, en un gesto de apego y devoción, de cariño e imitación filio paternal al Partido Popular, todas las fuerzas vivas de Podemos han salido en tromba para echarle la culpa a los medios, hablar de conspiraciones, afirmar que llevan la honradez como marchamo en la solapa, repetir ad nauseam que todo es ético, todo es legal y… Ramón, sé fuerte.

J. Carlos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s