Putrefacción y otras metáforas

Bones

Ayer nos enterábamos de que el cerebro humano es una herramienta hecha de piezas reciclables. En un artículo de la revista Trends in Cognitive Sciences, investigadores de Dartmouth Colleg nos explican que, los circuitos que utilizábamos cien mil años antes para procesar caras y objetos, los estamos reciclando en el último siglo para ejercitar la actividad lectora. Seguramente, cada uno de nosotros hemos tenido alguna experiencia que pone de relieve la plasticidad de nuestro cerebro y de su capacidad de reciclaje. Por si te sirve de ejemplo, te relataré algo que me viene sucediendo y que no sé si he de achacar a este llamemos “reciclaje cerebral”.

Como modesto aficionado a las series forenses que pasan y reponen sin tregua en la televisión, he aprendido, casi sin querer, todas y cada una de las fases por las que transita un cuerpo muerto. No me preguntes cuáles de mis neuronas se han reciclado ni a qué se dedicaban antes, el caso es que me he caído del caballo como San Pablo y he visto la luz: La descomposición de nuestra economía sigue el mismo proceso químico y pasa por las mismas fases que cualquier cadáver humano. A saber:

El corazón de la economía se infartó, allá por el 2007, y ésta resultó cadáver. La banca dejó de bombear sangre, lo que produjo acumulaciones en las partes bajas del cuerpo económico al quedar a merced de la fuerza de la gravedad. La decoloración azulina, observable a simple vista, ponía de manifiesto la destrucción masiva de puestos de trabajo. Entre los seis meses y dos años después de la muerte, los músculos financieros se quedaron rígidos y fueron incapaces de contraerse, el crédito se secó y muchas empresas tuvieron que echar el cierre, lo que indujo un nuevo tsunami que arrastró a tres millones y medio de personas al desempleo. En 2010 y 2011 se desencadena una lucha por el oxígeno que todavía queda en el cuerpo, los organismos aeróbicos, representados por el fisco, intentan atrapar el preciado gas con subidas de hasta cincuenta y dos tasas e impuestos. Agotado el oxígeno y con casi seis millones de parados, en los años 2012 a 2014 entran en acción los organismos anaeróbicos –la troika, los bancos extranjeros con deuda española hasta las cejas, el propio sistema financiero español y los oligopolios caníbales-. Estos organismos bacterianos que parten del tracto intestinal y del sistema respiratorio, comienzan a transformar la deuda privada en deuda pública, con fuerte profusión de gases tóxicos que ahogan al ciudadano. Ahora, justo ahora, en 2015, ya tenemos el cuerpo putrefacto y exhalando aromas de metano, amoniaco y ácido sulfúrico para que desde fuera acudan las moscas azules y las moscardas de la carne -los Fondos buitres, los Soros, los Gate y otros carroñeros- con el fin de que de nuestra economía sólo queden los huesos mondos y lirondos.

Hay otra serie que se llama Bones (Huesos), la seguiré con atención a ver si del estudio de los huesos se puede deducir quién fue el asesino.

También ayer, los yihadistas del EI perpetraron en Nínive otro crimen bestial, destrozaron a martillazos piezas arqueológicas pertenecientes a las civilizaciones asiria y sumeria del Museo de Mosul. Su fanatismo narcisista, supongo, les lleva a concluir que antes de ellos nada ni nadie mereció la pena, sin duda, su cerebro no sólo no se recicla, es que no han aprendido a utilizar otra parte que no sea la reptiliana, si se comportaran como monos nunca destrozarían las estatuas, como mucho se mearían en ellas. A lo que voy, que viendo las imágenes, a este cerebro mío de plastilina no se le ocurre otra cosa que, asociar los añicos de esas esculturas milenarias, con los destrozos de la investigación, la cultura, la enseñanza, la educación, la sanidad… que está perpetrando este gobierno. Querrás creer que me he imaginado a Rajoy con una maza en las manos y su inseparable puro en la boca, haciendo trizas matraces, destrozando camas de hospital, dejando aulas reducidas a escombros…

 J. Carlos

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Una respuesta a “Putrefacción y otras metáforas

  1. …no puedes imaginar la rabia y la sensación de impotencia que siento. Sólo los documentos secundarios podrán dar señal de la existencia de estas civilizaciones. Como sólo la transmisión de los valores a los jóvenes pueden mantener los pilares de la civilización que conocemos.

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