Fragilidad mental o, no me pongas en esa tesitura que me conocerás.

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Parafraseando aquel dicho que reza: si quieres conocer a fulanito dale un carguito, se podría remedar este otro: Dale a fulanito una oportunidad y verás cómo piensa de verdad. El miércoles negro francés ha dejado en paños menores a más de un pensador, tertuliano, columnista y a muchos políticos; algo que ya se intuía pero en situaciones extremas, ellos solitos ponen de manifiesto que sus esquemas mentales son propios del siglo XIX o, si quieres, que no están tan alejados del modo de pensamiento talibán. A estos elementos carpetovetónicos hay que llevarlos de nuevo a la escuela para enseñarles que, una sociedad democrática está articulada con un poder judicial para dirimir las controversias entres sus miembros, y para ello tiene dos instrumentos: la ley y la represión penal. He escuchado y leído tantas barbaridades que, a veces, me parecía que sus autores se iban a calar el sombrero del capitán Alatriste y liarse a espadazos entre ellos. Me daban ganas de decirles: Talibanes míos, vuestro lugar no es Europa iros a Afganistán y resolver vuestras iras y fanatismos a bombazos, aquí nos reímos de lo que nos da la gana y, especialmente, de las creencias y religiones, de sus chamanes y sus ídolos, de los políticos, de los cantantes, de los escritores… y de nosotros mismos. Y si alguien se siente injuriado o calumniado acude a la justicia y solicita la oportuna reparación. Es más, como nuestros representantes adolecen de ciertos fanatismos, todavía quedan secuelas, así que no se te ocurra blasfemar porque nuestro Código Penal (art. 525) lo considera delito, y  contempla la pena de ocho a diez meses de multa, eso sí, utiliza el eufemismo de escarnio para que entendamos que nada tiene que ver con nuestra histórica Santa Inquisición.

Hasta al bueno de Bergoglio se le ha visto el plumero, son tantos siglos de verdades únicas y eternas que, en estas situaciones, sale lo que uno piensa: Mi Dios es único y verdadero y si no lo impongo no es porque no quiera, es porque no me dejan. Estimado Bergoglio, si insultan a su mamá se va usted a los tribunales de justicia, se arma con todos los instrumentos probatorios de que sea capaz, le cuenta su versión al juzgador y, aguanta estoicamente mientras la otra parte le cuenta la suya, después espera con confianza a que el juez saque sus propias conclusiones y, cuando éste dicte sentencia a su favor o en su contra, acata con resignación y cumple lo prescrito. Así resolvemos las disensiones las sociedades democráticas, no a puñetazos, ni a espadazos, ni a bombazos como hacen las teocracias, ni con sacrificios humanos como hacían, no hace tanto, algunas religiones. Somos conscientes de que nuestras leyes son temporales e imperfectas, no como las de sus dioses y sus profetas que son inmutables y eternas; sabemos que nuestros tribunales yerran, no como los eclesiásticos que están inspirados por el Espíritu Santo o por el Profeta y, por tanto, son infalibles; conocemos, y en carne propia, aquella maldición, tengas juicios y los ganes. Y con todo, señor mío, me quedo con nuestras leyes imperfectas, con nuestros tribunales erráticos, con nuestra justicia lenta y tardía. No nos gusta la justicia del puño y las pistolas, no nos gusta tomarnos la justicia por nuestra mano, ni por ninguna mano divina. Preferimos nuestra maltrecha justicia, porque la historia nos enseñó que, es un mal sistema pero es el menos malo.

Por lo demás, querido Bergoglio, espero que los padres de los niños vejados por algunos de sus ungidos no sigan al pie de la letra sus enseñanzas sobre este particular porque, convendrá conmigo que, insultar a una madre es una afrenta gravísima, pero que te violen a un hijo es un sindios.

J. Carlos

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3 Respuestas a “Fragilidad mental o, no me pongas en esa tesitura que me conocerás.

  1. norberto mario igielberg silberkasten

    pero , hoy x hoy, no veo otra institución capaz de luchar contra la droga con la idoneidad, fortaleza y convicción que la Iglesia (por lo menos en la Argentina)

  2. norberto mario igielberg silberkasten

    y las criaturas así paridas son utilizadas para vender droga dado que por su edad son ininputables y a los cuales se les paga con droga,los veo diariamente en la esquina de mi casa limpiando los cristales de los coches.

  3. norberto mario igielberg silberkasten

    estimado Jose Carlos, estoy de acuerdo contigo pero recuerda que es un político, no habla para Europa donde las iglesias se venden por falta de fieles sino para el tercer mundo donde más daño que pegarle a alguien porque faltó a tu madre ,cosa muy improbable por esas tierrras, el problema es que a los 30 años son ABUELAS ,y en cantidades, y por no permitir el aborto ,lo que es una crueldad, preguntale a Fina lo que le llamó la atención la cantidad de embarazadas que vió en Buenos Aires.

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