Signos, señales, indicios

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El labrador adquiere desde niño la costumbre heredada de mirar al cielo y olisquear el aire, en busca de señales que le indican con la contundencia de lo inexorable el tiempo atmosférico por venir. Puede ser una hilacha de nubes deshilvanada por el norte, una ráfaga súbita de viento que se estrella en su cara, un olor tibio a tierra húmeda o, ese dolor de vértebras que pica en la espalda como un trallazo. Con esos indicios certifica la muerte del verano y levanta acta de nacimiento del otoño. Y sabe con certeza que esa misma tarde las rachas de viento levantarán tolvaneras, al poco, los ecos de los truenos retumbarán por las paredes y los relámpagos iluminarán todos los rincones de un color blanco crudo, como de fósforo. Lloverán a borbotones gotas gruesas, del tamaño del granizo, que ahogarán el polvo de los caminos; al poco, se aquietará el aire y seguirá una lluvia mansa y liviana cuyo fin anunciará un arco iris colgado en el horizonte. El aire será más limpio, el silencio será más hondo. Reinará la calma.

No hace falta ser labrador ni augur para advertir señales de que nos acercamos a un fin de ciclo. Ahí tienes a Zapatero hablando de que estábamos en la Champions league de la economía, o de los brotes verdes, o de cualquier otro tema, que tanto da… Mucho buenismo y poco seso. Ahí tienes a Rajoy ahogado en su misma nimiedad, huyendo de los periodistas en el Senado, compareciendo a través del plasma –no hay metáfora que mejor defina la inanidad del personaje- o, diciendo que ha hecho lo contrario que prometió porque era su deber, silencioso ante la acusación de haber cobrado en sobres sucios de dinero negro, callado ante las acusaciones de ser cómplice o encubridor del presunto delincuente Bárcenas, al que no nombra porque cree –demostrando que tiene la sesera de un niño- que si no pronuncia su nombre no existe… Ahí tienes a Cospedal, coleccionando sueldos, mientras balbucea como una mala estudiante de primaria ante un examen, el tema de finiquitos diferidos y contratos simulados… A Montoro amenazando con la inspección tributaria a todo el que le critica, mientras ordena que no se pague a proveedores desde el siete de noviembre, ni se practiquen devoluciones para maquillar el déficit; el mismo que dijo “que caiga España que ya la levantaremos nosotros”… A De Guindos que con su infame gestión de Bankia -¿alguien nos lo aclarará algún día?- casi se carga el sistema financiero, él solito, con dedicación exclusiva a espalar dinero hacia los mismos que dejaron la economía del país como un erial… Ahí hay un tal Rubalcaba, incapaz de gobernar la derrota, huero de ideas, pactando con delincuentes acosadores para pergeñar alcaldadas; un cadáver político que está dejando en mantillas, más si cabe que su antecesor, al partido que representa… De los sátrapas en sus reinos de Taifas mejor no escribir, ocupados como están en librarse de los juzgados, pontificando desde el púlpito de sus televisiones sectarias y subvencionadas, envolviéndose en sus banderas o repartiendo identidades. Ahí están nuestros sindicalistas, ellos sabrán dónde habían distraído los sentidos de la vista, del oído y, sobre todo del olfato cuándo esto era una fiesta para unos pocos, ¡ah!, perdón, que estaban en los consejos de administración de las cajas de ahorro disfrutando de las migajas; entonces no les cegaba el tufillo a mierda; ¿dónde están ahora? ¿por qué no frenan la sangría del paro reclamando la distribución del trabajo mediante reducciones de jornada y salario a los que tienen la suerte de tenerlo?, ¿por qué permiten que se privatice la sanidad pública y la educación? Y, en fin, ahí están los prebostes de las grandes empresas y sus ejecutivos gregarios con mamandurrias millonarias, cuya mayor gloria y conocimientos es haber sido puestos ahí por el dedo del poder político o, bienvivir de los concursos públicos, normativas ad-hoc, fiscalidad reducida, o gestionando oligopolios sin competencia que pactan entre sí los precios de los servicios; ¿por qué siguen en sus mismos puestos si su gestión nos ha llevado al desastre?… Para colmo de males, en la Casa del Borbón, a poco que aguces el ojo, encuentras, bajo las alfombras, polvos de Corinna que se fueron asentando contra nuestro bolsillo, restos hediondos de las francachelas de su yerno cuando violaba las arcas públicas y excrementos secos de proboscídeos.

Sufrimos desde hace, al menos, dos décadas una oligarquía política y económica vicaria la una de la otra, con una pared esponjosa entrambas, como de alvéolo pulmonar, que se oxigenan entre sí mientras asfixian al ciudadano. Sus métodos son tan pedestres y su codicia tan irrefrenable que no han parado en mientes hasta dejar en pañales al estado de bienestar. Es urgente que se vayan. Es necesario echarlos. Es justo barrer a toda esta patulea de mandamases que han demostrado con creces que han llegado a su máximo nivel de incompetencia. ¡Váyanse de una puñetera vez! ¡Quédense con todo lo que han garrapiñado legalmente, aplicando las leyes que se dieron para favorecerse! Pero ¡váyanse! Cuando abramos las ventanas de su gestión y oreemos con aire limpio y calmo sus desmanes, sólo habremos aprendido una lección de sus Señorías, Excelencia, Ilustrísimas e Ilustrísimos señores: NUNCA MÁS.

Estamos aún en la fase en que sólo se levantan tolvaneras. Faltan por llegar los truenos, los relámpagos, los goterones de lluvia cayendo con rabia sobre nuestras cabezas y enaguándolo todo. Después, mucho despueés, vendrá la lluvia sosegada y, por fin, la calma.

Señores prebostes, reciban de buen grado el consejo de este nindundi: Háganse el harakiri. Váyanse ahora que apenas se suceden en la calle pequeñas tolvaneras. Su incompetencia e ineptitud les incapacita para pilotar el cambio que ha de venir. Están a tiempo, aún. Espero que su ego y su mediocridad no les impidan ver que la tormenta está a punto de desencadenarse y, cuando arrecie, les arrastrarán sus torrenteras o quedarán enlodados en los barros del camino. Barros, sí, de la polvareda que su codicioso paso ha levantado.

J. Carlos

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2 Respuestas a “Signos, señales, indicios

  1. Pili, no te aflijas, en unos años no quedará ni la mitad de esta patulea de políticos, financieros y empresarios de la especualción y el pelotazo. Si observas, los ciudadanos tardan en reaccionar, pero cuando reaccionan son como un río que se lleva todo por delante. Pasará como en la transición, estos mismos cambiarán la Constitución y alguna leyes para mejor y se irán. Pero no todo será vida y dulzura, en el entretanto nos quedan, al menos, cinco o seis añitos de penuria. Y lo que es peor, será muy difícil que nuestros hijos puedan disfrutar del estado social, más o menos solidario, en el que hemos vivido los últimos viente años.

  2. A menudo compruebo que la Historia se repite, sirva como ejemplo la pasividad popular tras la pérdida colonial, el conocido ” Desastre del 98″ , que conllevó la pérdida de las últimas colonias de aquel Imperio de Felipe II en el que no se ponía el sol. Pues como bien digo, los intelectuales y políticos tildaban al pueblo de “pasivo”, surgió el Regeneracionismo, pero sólo sirvió para la obra literaria, se escribieron buenas obras, por cierto. Qué ocurrirá ahora?.por qué el pueblo no hace nada?
    Miedo me da todo esto.

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