El bosón de Higgs

El bosón de Higgs

Estarás harto de escuchar que la Unión Europa no funciona y que sus instituciones son nidos de burocracia bien pagada y mal gestionada. Y por encima, basta que el americano nos mande una tormenta financiera en forma de hipotecas basura y, cuando cruza el Atlántico, se transforma en un tsunami que arrasa con gran parte del sistema financiero de la periferia sur. Pusimos en marcha una moneda común sin su correspondiente Tesoro Público, sin su correlato de Banco Central emisor de Deuda europea, tampoco se aprobó una armonización fiscal ni un a modo de federalismo, si no político, al menos, presupuestario. Eso sí, contamos con un Parlamento donde debaten, sestean y legislan, de hecho, paren reglamentos a la misma velocidad que las moscas ponen huevos. La UE está gobernada, teóricamente, por una Comisión que debería funcionar como un gobierno europeo, con veintisiete comisarios y un Presidente, aunque las decisiones de verdad las toma Merkel, y de paso reconquista Europa sin disparar una sola bala de cañón, ni gasear a nadie, tan sólo abocándonos a la miseria. Pagamos también un Consejo Europeo y otra decena de instituciones. Pero cuando la tormenta arrecia, los del norte tiran de la manta para taparse hasta el embozo y a los del sur nos dejan con el culo al aire.

Así que todo este entramado político y económico está a punto de zozobrar en el huracán financiero, con las velas arriadas esperando que escampe. Sin embargo, en el aspecto científico, se ha producido un hecho singular e histórico que destaca por contraposición. Por primera vez, el tesón, el dinero y la colaboración científica de los europeos ha marcado un gol en toda la escuadra al amigo americano. Resulta que La Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN) ha avistado una nueva partícula elemental, el llamado bosón de Higss. Dicen  que el hallazgo viene a ser como encontrar un aguja en un pajar de dimensiones oceánicas. Me dirás, bueno y qué. Trataré de sintetizar. Los científicos han descubierto que los átomos son edificios que están construidos por ladrillos más pequeños, las partículas elementales. Descubrieron, asimismo, sus propiedades y describieron cómo interactuaban entre sí, pero había algo que no les cuadraba, no deberían tener masa y, sin embargo, sí que poseen masa; es más, si no la tuvieran no estaríamos aquí ni tú, ni yo, ni nadie, ni el universo sería como es. Así que se devanaron los sesos tratando de averiguar por qué coños las partículas elementales tenían masa. Fue en la década de los sesenta del pasado siglo, cuando Robert Brout y Francois Englert Peter Higgs se adhirió más tarde- propusieron una solución. Se les ocurrió imaginar que, el universo entero contenía una sopa ubicua y que las partículas, al deslizarse sobre ella, sufrían una fricción de resultas de la cual adquirían masa, del mismo modo que el pez, cuando nada, fricciona con el agua, o el avión, cuando vuela, ha de vencer la resistencia del aire. Pero ahí no se quedó la cosa, el tal Higgs que debe ser muy listo, aunque llegó el último, siguió dándole al coco y se dijo, si las excitaciones del campo magnético producen fotones, las excitaciones de esta sopa ubicua han de producir otra partícula. Sus colegas, en su honor, le dieron su apellido a la nueva partícula, y desde entonces la andaban buscando con la misma adicción que el heroinómano busca su chute, ya que, si la encontraban mataban dos pájaros de un tiro, explicaban lo de la sopa ubicua que todo lo impregna y el por qué las partículas tienen masa. Por fin, el pasado cuatro de julio, Rolf Heuer, director del CERN, lo anunció urbi et orbe, aunque no exclamó Eureka, se limitó a exclamar: “!Creo que lo tenemos!” Afortunadamente, en el mencionado organismo no manda la Merkel. Y has de saber que, de los veinte países europeos que colaboran en esa empresa común, España apoquina un 8,72% del presupuesto.

Mientras en las tripas de la Tierra, en la frontera franco-suiza, cerca de Ginebra,  se aceleran haces de protones a velocidades cercanas a la velocidad de la luz, y se les hace circular en sentidos opuestos hasta que chocan entre sí; en el suelo patrio nos hemos puesto las pilas. Ha sido tocar a rebato el Ministro de Guindos para que nos dedicáramos a la noble tarea de exportar y salir de la crisis que nos asuela, y hemos respondido como un solo hombre: Exportamos información a tutiplén. No hay día que no seamos portada en las principales manchetas económicas mundiales, New York Times, Wall Street Journal…; lástima que sólo escriban de nuestras zozobras financieras, desventuras económicas y ocurrencias de TBO de nuestro gobierno. El asalto de supermercados por las huestes del alcalde de Marinaleda y parlamentario andaluz, ha abierto telediarios hasta en Japón y en China; a la sazón te diré que, me cuentan que por aquellos lares se ha puesto de moda el sombrero de paja a dos colores y la barba entrecana de anarco. El periódico Le Monde, haciendo un hueco en la grandeur francaise, ha dedicado un reportaje a nuestra princesa del pueblo, Belén Esteban, esa mujer de metralleta en boca y verbo verdulero que, con brazos en jarras, nos cuenta una y mil veces sus hazañas épicas, que ensombrecen la memoria de Agustina de Aragón: tirarse a un torero y, de resultas, parir una niña. Lo que mejor vendemos, mira tú, es la sangre: Soltamos a unos herbívoros por calles estrechas y adoquinadas, limitadas por talanqueras, para que los animalitos corran despavoridos entre una muchedumbre que les grita y, si hay suerte, hiendan con su cornamenta la carne de algún espécimen humano, y ya tenemos las imágenes para que paseen por el mundo nuestro carácter bárbaro, pero divertido. Eso, en el mejor de los casos, porque elaboramos atrocidades más divertidas, como la del toro embolado: Se preparan dos bolas con cera, resina y combustible disuelto en cáñamo, se colocan en las astas del herbívoro, se prenden y se suelta el animal en plena noche; el astado aspavienta su dolor y su miedo por las calles del pueblo dando puntazos de fuego a diestro y siniestro. Lo del toro de la Vega es un espectáculo menos sutil: Se le da rienda suelta al bicho por el campo, y se le lancea a caballo y a pie hasta que las fuerzas le merman por la agonía, entonces los mozos le acuchillan y le asaetean hasta el último estertor, que viene a concluir con una bocanada de sangre. Con esas orgías tribales, el líquido elemento recorre las redes sociales y aupamos a la Patria al ranking mundial de las imágenes más vistas. Y es que, el personal, demanda cada vez más morbo y más violencia, por eso el arte de Cúchares está tan demodé; ya no abren los noticiarios que en el mundo son, con unos carniceros vestidos de luces torturando a un animal herbívoro hasta matarlo, ni las cámaras se regodean tomando a una manada de carnívoros en las gradas, rompiéndose las manos en cada lance o, aburridos, espantando las moscas zumbonas que han acudido al olor de la mierda y de la sangre. Con suerte, si el pitón del morlaco entra por la cuenca del ojo del matador, volvemos a llenar de titulares las páginas de sucesos, muy por delante de los titulares de desmembrados por una bomba en Siria o un atentado en Afganistán. Este verano, es forzoso reconocer que nos ha sido pródigo, hemos tenido que sufrir el olor a chamusquina de nuestros bosques, pero a cambio hemos exportado imágenes impagables con las que los anglosajones han hecho sinonimias: la bandera de Colón besando el suelo,  las narices del Borbón aspirando el polvo y España ardiendo por los cuatro costados, reducida a ceniza. Y, concluido el ferragosto, los hados nos han seguido siendo propicios: No nos quedaban más imágenes culturales para exportar que la tomatina de Buñol, que, aunque vende muy bien allende nuestras fronteras, es incruenta y el rojo, tan vistoso, sólo es tomate; y de pronto, una octogenaria en Borja trata de restaurar un fresco de un Cristo, le deja la cara como un auténtico Ecce Homo y volvemos a acaparar la actualidad mundial semana tras semana. Es más, cuando creíamos que la cuota de exportación de la marca de España había llegado a su cupo, nos enteramos que a Cristiano Ronaldo le embarga la tristeza, y todos los medios deportivos del mundo mundial abren y elucubran sobre tan importante epifenómeno, constatando que ganar diez millones de euros netos al año no da la felicidad; en el entretanto, el nombre de España ahí, detrás, en letras grandes, como en un backstage gigante,y sin pagar un duro. Ya metidos en septiembre, hay que echarle imaginación para mantener la marca patria en el trending topic mundial;pues, ya ves, lo conseguimos de nuevo: Una concejala del ayuntamiento de Los Yébenes se graba masturbándose, con el propósito de enviarle la tórrida secuencia a su marido o a su amante –asunto que no hace al caso-; la cuestión es que ya sea por lances políticos o amorosos, la escena salta a la red y ya tenemos, de nuevo, a España en lo más alto, vendiéndose por esos mundos de dios.

En fin, que en España hemos avistado nuestro bosón de Higgs, y con él hemos descubierto que, tenemos masa informativa suficiente para colocar nuestra marca en los mejores soportes publicitarios de todos los medios que en el mundo son. Y ¡Olé!

J. Carlos

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