Revival

Revival

Llámalo revival, llámalo déjà vu, llámalo paramnesia. Llámalo como quieras. La cuestión es que tengo la sensación nítida de haber experimentado lo que está ocurriendo ahora mismo, de haber vivido estas mismas situaciones en el pasado. Incluso se me quedan suspendidas las vísceras de la barriga y el vello de los brazos se me eriza, como si tuviera frío, ante acontecimientos que suceden ahora mismo pero que son un calco de hechos pasados. Es de suponer que mi cerebro, que por pobreza genética y por edad ya acumula un sinfín de anomalías, está mezclando en la misma rama del árbol neuronal la memoria a corto plazo con la memoria a largo, lo cual da lugar a las mismas consecuencias anómalas que si mezclaras un Moët & Chandon con aceite de ricino.

El primer síntoma de este mal que me aqueja vino en producirse, allá por junio. Estaba yo viendo el telediario con un bocado entre dientes, la cámara hacía un barrido, desde un balcón, a la feligresía que formaba la procesión del Corpus, después el zoom se fue cerrando hasta que fijó su objetivo en la pluriempleada y plurinominada (en razón de la diversidad y largueza de las nóminas que recibe cada mes) Presidenta de la Comunidad de Castilla La Mancha. Llevaba la rigurosidad del luto hasta en el abanico con que movía el aire cargado de incienso, ceñía un vestido entallado y se adornaba con mantilla, peineta, guantes y un collar de perlas brillando sobre el cuello desnudo. Fue un instante, pero dejé de ver a Dolores de Cospedal y en los recovecos neuronales se formó la figura de Carmen Polo en blanco y negro, con un collar de perlas brillando en el cuello desnudo y largo.

Llegó el verano y las neuronas me jugaron muy malas pasadas. La economía se balanceaba sobre un trapecio haciendo piruetas en el aire y sin red. Según la derecha estábamos intervenidos y necesitábamos a los tecnócratas para bajar a la economía del trapecio o, al menos, para tender una red y que no se desnucara si caía. Ahí fue cuando se me petrificó en las circunvalaciones cerebrales la estampa de López Rodó con sus gafas de concha negra, a través de las que leía Camino de San Josemaría.

En el otoño hubo una campaña electoral eterna e insufrible, como todas, si te asomabas a la acorazada mediática escuchabas y leías los mismos anatemas y soflamas que escuché de niño: los sindicatos de clase son unos apesebrados; el gobierno de izquierdas ha dejado a España desunida, sin valores morales y nos han embarcado en una crisis económica sin precedentes, que curiosamente sólo afecta a los españoles; y, además, llegaron al poder sólo por causa de un atentado terrorista, ergo son terroristas. Sólo me faltaba oír lo de conspiración judeo-masónica-comunista para levantar el brazo y empezar a gritar ¡Franco!, ¡Franco!, ¡Franco! Ganó las elecciones un gallego y no abrió la boca, no llegó a decir ni qué ni cómo, ni sí ni no; aplicaba, seguramente, la consigna de aquel otro gallego: “haga como yo, no se meta en política”. Querrás creer que en la retina se me dibujaba Rajoy con botas de agua hasta las ingles, con una caña en las manos y del sedal colgando un salmón muerto.

Pasaron las Navidades entre el miedo y el frío, echando cuentas, como en las cuestas de enero de entonces, para conocer cómo iba a ser el agujero que te hacían en los bolsillos con la subida de impuestos. Eran los mismos que habían negado más de tres veces que no subirían los impuestos. Me vino a la memoria cercana desde la lejana, supongo, aquellos carteles de los sesenta que rezaban “En este establecimiento no subimos el precio del pan desde el año 60”. Era verdad, no subían el precio del pan, pero la hogaza de kilo empezó a pesar setecientos gramos. Entretanto hacían tiempo para vender la reforma laboral, que ya tenían pergeñada, y nos entretenían a los del común con el circo de Garzón. Cuando terminó el circo y el Supremo falló –más que una escopeta de feria, perdón por coger el rábano por las hojas y hacer un chiste tan malo- en mi hipotálamo se instaló la resolución del BOE del 21 de agosto de 1.965 por el que el Régimen apartó de la docencia a Aranguren, Tierno Galván y García Calvo. No fue más que pura paramnesia. Al igual que fue un déjà vu el parto de la reforma laboral, una andanada sin precedentes contra los derechos del trabajador, que destruirá más puestos de trabajo, y una carga de profundidad contra los sindicatos. Pasó la quita de derechos laborales con toneladas de almíbar por parte de la derecha mediática y el silencio de los corderos –los trabajadores- con la soga del miedo al cuello. Total que en mis hemisferios cerebrales, como en un juego de espejos enfrentados, se me confunden la cara redonda de De Guindos y la cara de pan de pueblo –dicen que también era la cara amable del Régimen- de  aquel ministro del Movimiento llamado Solís. La reforma se diluye con sordina, tiene más tirón el affaire Urdangarín y tiene más morbo, dónde vas a parar, aunque la reforma se prevé que genere más de 2.000 parados diarios.

A veces se cuelan reportajes reales en televisión, lejos de esas postales impostadas de españoles por el mundo, sobre jóvenes que salen por esos orbes de dios a buscarse la vida y que ya suman más de quinientos mil cada año. Es como un revival de aquellos parias con la colilla entre los labios, la boina calada y la maleta de cartón atada con cuerdas que viajaban en vagones de tercera a buscarse el condumio al extranjero. También nos muestra la pequeña pantalla las calles de Valencia, donde la policía se brega con adolescentes que pasan frío en las aulas porque no hay dinero para calefacción, pero sí para pagar la Fórmula 1, y protestan por ello. Sacan las porras de paseo y cargan. Humo, fuego, sangre. Sólo faltan los caballos. Sufro otra paramnesia. Me veo en la Gran Vía de Madrid, forrada de grises a ambos lados, descargándome zurriagazos con una porra flexible por el sólo hecho de que llevo unos libros colgados del brazo y el pelo largo.

Ya sólo falta que nos salmodien con el soniquete de la pertinaz sequía y empiecen a inaugurar casinos. ¿O eran pantanos?

              J. Carlos

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Una respuesta a “Revival

  1. ¿Dónde te metes? He preguntado por ti varias veces y nada. Esfumado.
    Espero que no sea más que desgana.

    Un abrazo, que los tiempos que dibujas requieresn de apoyos.

    AG

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