Dedo

Dedo

Del ingente número de proverbios que se adjudican a los chinos, hay uno que retrata con crudo realismo la deriva de nuestra sociedad. Me refiero a aquel que afirma: “Cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo”.

Miramos el dedo de la enseñanza, cuando el sabio está señalando la falta de valores que transmitimos a nuestros hijos.

Desde pequeños aprenden de nuestro ejemplo: Nos saltamos los semáforos en rojo. Consideramos la calzada como un basurero público a pesar de que hay más papeleras por habitante que en cualquier otro país del mundo. Cuando conducimos nos comportamos como si estuviéramos en guerra intentando que nadie se apodere de nuestra trinchera ni se adentre en nuestro territorio, y antes de apearnos aparcamos el coche de oído, o en doble fila o en plazas reservadas para minusválidos, ambulancias o entradas de garaje; después, abrimos las puertas al desgaire fusilando la pintura del vecino. Gritamos como posesos en los bares y, si se tercia, llegamos a las manos por un quítame allá esas pajas. Solemos confundir la vehemencia con la ira, la crítica con el insulto, la admiración con la envidia, las ideas con la fe del converso, la inteligencia con la arrogancia, el saber con la pedantería, el ser con el llegar, la educación con la estulticia, el nosotros con el yo, la humildad con la timidez, la sensibilidad con la sensiblería, la empatía con el interés, el sentido común con la ignorancia, la civilidad con la estupidez, el fin con los medios… En la guardería nuestros hijos imitan nuestras actitudes, el macho alfa de la manada no es el más inteligente, es el más bestia. Después en el colegio y en el instituto los vástagos continúan nuestro ejemplo, el fin es aprobar sean cuales sean los medios. Me contaba una amiga que cuando su hijo fue a estudiar un curso a Londres y los compañeros le vieron con una chuleta se quedaron pasmados, para ellos era algo inaudito, era como engañarse a sí mismo. En la España de la picaresca y el confesonario (arrepiéntete y tus pecados te serán perdonados) el estudiante ha oído a sus padres las proezas académicas del copieteo, les ve cada año pavonearse por engañar a Hacienda, por ahorrarse el IVA en las facturas, por metérsela doblada a algún incauto, por enmudecer si en la factura del restaurante se han olvidado de cobrar algún plato (¡que se joda!), por ganar el puesto de trabajo con enchufes, por conseguir aviesamente una subvención.  Si hay hasta un truco eléctrico que consiste en pinchar el contador de la luz con un alfiler que frena la rueda dentada que engrana la numeración de los KW consumidos. Y si el profesor tiene la osadía de castigar al hijo, o suspenderlo, van los padres y le dan una hostia al enseñante; en el caso de que sean timoratos, es el propio hijo, sólo o en compañía, el que le deja el coche con más arrugas que una prenda de Adolfo Domínguez. Más tarde, van a la universidad y nos extrañamos que no compartan ni los apuntes. ¿Cómo los van a compartir si les hemos enseñado en casa que el mundo es una guerra, en la que los victoriosos son los pícaros? ¿Cómo van a valorar los bienes comunes si hasta una ministra dijo que el dinero público no es de nadie? Nos extrañamos que hagan botellón menospreciando a los que duermen y dejando el suelo sembrado de basura. Miramos esos lodos, pero no nos acordamos del polvo que han respirado en nuestros hogares, ni el polvo infecto que exhalan nuestros medios, donde la bazofia social es el espejo donde han de mirarse nuestros jóvenes: Ladrones que chupan cámaras en platós dorados, putas y maricones que relatan con pelos y señales, en esos mismos platós, sus gimnasias sexuales con la farándula y el mamoneo, y en el colmo de las audacias, nos convidan a ver tertulias con sujetos que opinan de todo y que calientan audiencias a base de subir los decibelios y proferir insultos, cuanto más gruesos mejor. Les pagamos másteres carísimos, en las llamadas Escuelas de Negocios, para que empapelen su currículo con el fin de que el mundo del trabajo les ceda un puestecito decente, y les enseñan a depredar como hace el tigre con sus cachorros. Para acabarla de arreglar vienen los políticos y aplican su doctrina marxista –la de Groucho-,la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”, que consiste en publicar por cada legislatura un nuevo plan de enseñanza porque están persuadidos –cándidos ellos- de que el altar del B.O.E. se redimen todos los pecados. Al final, como dicen en mi tierra, entre todos la mataron y ella sola se murió.

Miramos el dedo de Urdangarín, cuando el sabio está señalando la cabeza de Jaume Matas, Camps, Barberá, Griñán, y todos aquellos otros políticos que “regalaban” nuestro dinero.

En las últimas semanas se han producido dos linchamientos mediáticos, el primero al Juez Garzón por haber metido la cuchara en la Gürtel y en los crímenes del franquismo, y el segundo a Urdangarín por ser el yerno del Rey.

Respecto del primero sólo quiero hacer una apostilla: Habida cuenta de que el artículo 408 del C. Penal establece una pena para la “autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia…”. Y dado que ya han pasado más de diecisiete días desde que conocemos el tenor de la Sentencia, ¿alguien puede iluminar sobre los siguientes extremos?: ¿A qué espera el Fiscal General del Estado para ordenar la querella por prevaricación contra el Juez Pedreira y el Juez José Manuel Suárez Robledano –el primero que cuando heredó la causa siguió con las escuchas, y el segundo que votó en el TSJM en contra de que el auto de Garzón estuviere mal fundamentado-; así como contra el Juez del caso Marta del Castillo, que espió al delincuente cuando parlaba con su abogado para intentar averiguar el paradero del cadáver de Marta, y el Juez del caso del abogado Vioque, que también ordenó grabar a la letrada para prevenir el asesinato del fiscal antidroga? Item más, ¿a qué espera el Fiscal General del Estado para ordenar a todas las fiscalías de Sala, que analicen los sumarios de todos los juzgados que conocen por haber estado adscritos a sus causas, en que se han producido escuchas presuntamente prevaricadoras por haber letrado de por medio -según la Sentencia del 9 de febrero último del Tribunal Supremo- y, en su consecuencia, abran diligencias contra todos aquellos jueces y magistrados presuntamente prevaricadores? Y de no hacerlo, como es su obligación, el Fiscal General del Estado, ¿lo instará el Ministro del Interior o, tal vez, el Ministro de Justicia?

En cuanto al segundo, se ha abierto la veda por la pieza de caza mayor, el Rey. El yerno se llevó a manos llenas dinero de la caja común, con la inestimable ayuda de un profesor del Esade –una Escuela de Negocios más, que, como tengo escrito más arriba, enseñan a depredar como hace el tigre con sus cachorros- Todos los medios actuando como una orquesta llevan meses tocando una sinfonía con un movimiento nuevo cada día, esto es, con un nuevo papel que alguien filtra con un ritmo preciso –a eso lo llaman periodismo de investigación- para que veamos el dedo del yernísimo y de su santa, la hija del Rey. Nadie se pregunta cómo los administradores de la cosa pública se abren de piernas, abren la llave de nuestra caja y le “regalan” nuestro dinero  a manos llenas, sin el concurso público preceptivo, sin mirar el precio de las facturas, sin cotejar que se cumplen los compromisos, sin… Do ut des. Si comenten esos delitos sólo por una foto o por codearse con la realeza, ¿qué no harán por llevárselo crudo a su casa? Al parecer se escudaban en que los contratos eran confidenciales y se los negaban a la oposición. Tuvieron que ser los jueces los que ordenaran la apertura de las cajas de Pandora. Otro tanto pasa con los contratos de la Fórmula Uno en Valencia, los de la visita del Papa, todos los de la Gürtel –que después de la Sentencia sobre el caso Garzón, corremos el riesgo de que los imputados queden libres si las actuaciones son declaradas nulas-, los de los Eres. en Andalucía y, suma y sigue. ¿Para cuándo la exigencia de que todo gasto público, hasta el de los lápices; todo concurso, sus informes, las adjudicaciones, certificaciones de obra, pagos; todo tipo de contratos y con sus firmas, tarjetas de crédito, uso de vehículos públicos, etc.… estén accesibles no ya para la oposición, sino a través de internet, urbi et orbi.

Miramos el dedo de los alumnos de una escuela privada y no vemos el saqueo de las arcas públicas de la Seguridad Social.

El pasado jueves, día 22, todos los medios babearon contra el embargo del colegio Santa Illa de Madrid porque el sistema judicial había funcionado, es decir, había procedido al embargo de los bienes del colegio para hacer frente a una deuda de 992.663 € por impago de cuotas de la Seguridad Social desde 1991 – desde hace veintiún años-. Quiere ello decir que, sus gestores no han pagado nunca las cuotas de la S. Social y nos han estado birlando el dinero de nuestros hospitales, nuestras medicinas, y nuestras pensiones. Babeaban porque se había procedido a embargar cuando los alumnos estaban en clase. Nuestros periodistas seguramente preferirían que lo hubieran hecho con nocturnidad. Nadie se preguntó si después de veinte años no habían tenido tiempo sus gestores de pagar sus deudas para con nosotros. La Tesorería de la Seguridad Social, según su portavoz, había intentado infructuosamente llegar a un acuerdo con los gestores de la Sociedad Anónima que administra el colegio, han venido rechazando sistemáticamente las soluciones que habían sido ofrecidas por la Seguridad Social”-alegó-. Nadie preguntó cuánto ganan esos gestores, cuántos beneficios se reparten a cambio de sisarnos nuestras pensiones, y si algún mes han dejado de cobrar sus emolumentos. Tampoco leí a ninguno de nuestros insignes columnistas, ni escuché a alguno de nuestros  probos tertulianos, una pregunta obvia: ¿Cómo es que la Tesorería había tardado más de veinte años en iniciar el trámite de embargo de esos sinvergüenzas? Creo que nadie se preguntó tampoco si no utilizaron a los alumnos de parapeto para seguir sin pagar, ya que según un portavoz de la empresa declaró que conocían del embargo quince días antes.  ¿No podían haber clausurado las clases desde que supieron que les iban a proceder al embargo? Nuestra populista de cabecera, la sin par Esperanza Aguirre, declaró “lamentable” el embargo de los pupitres y el material escolar del colegio “mientras los alumnos estaban allí” y más cuando “se ha hecho por cuenta de la Seguridad Social”. “Me ha sorprendido muchísimo que unos funcionarios públicos hayan ido a un colegio y hayan decidido embargar los pupitres y el material escolar mientras los alumnos estaban allí”. Y yo me pregunto, si en vez de dinero público -ese que según Magdalena Álvarez no es de nadie- hubiese sido de la nómina de la Presidente de la Comunidad de Madrid –ya sabemos que no llega a fin de mes-, ¿la presidenta hubiese pedido paralizar el embargo? Y pregunto más, ¿cómo es que tiene licencia para enseñar un colegio de la Comunidad de Madrid que no paga sus cuotas de la S. Social desde hace más de veinte años? Ya se ve que hay muchos que aprendieron de ese otro ínclito empresario jerezano –Ruíz Mateos– que no tenía dinero para pagar la S. Social de sus empleados, pero todas las semanas viajaba un propio con unos cuantos cientos de miles de euros hacia un lugar llamado Suiza.

Así que te digo, no seamos necios y no miremos el dedo que nos enseñan nuestros apesebrados medios de comunicación y leamos entre líneas, como en la dictadura, porque señalan siempre hacia otra parte más tenebrosa.

              J. Carlos

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