Archivo mensual: febrero 2012

Dedo

Dedo

Del ingente número de proverbios que se adjudican a los chinos, hay uno que retrata con crudo realismo la deriva de nuestra sociedad. Me refiero a aquel que afirma: “Cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo”.

Miramos el dedo de la enseñanza, cuando el sabio está señalando la falta de valores que transmitimos a nuestros hijos.

Desde pequeños aprenden de nuestro ejemplo: Nos saltamos los semáforos en rojo. Consideramos la calzada como un basurero público a pesar de que hay más papeleras por habitante que en cualquier otro país del mundo. Cuando conducimos nos comportamos como si estuviéramos en guerra intentando que nadie se apodere de nuestra trinchera ni se adentre en nuestro territorio, y antes de apearnos aparcamos el coche de oído, o en doble fila o en plazas reservadas para minusválidos, ambulancias o entradas de garaje; después, abrimos las puertas al desgaire fusilando la pintura del vecino. Gritamos como posesos en los bares y, si se tercia, llegamos a las manos por un quítame allá esas pajas. Solemos confundir la vehemencia con la ira, la crítica con el insulto, la admiración con la envidia, las ideas con la fe del converso, la inteligencia con la arrogancia, el saber con la pedantería, el ser con el llegar, la educación con la estulticia, el nosotros con el yo, la humildad con la timidez, la sensibilidad con la sensiblería, la empatía con el interés, el sentido común con la ignorancia, la civilidad con la estupidez, el fin con los medios… En la guardería nuestros hijos imitan nuestras actitudes, el macho alfa de la manada no es el más inteligente, es el más bestia. Después en el colegio y en el instituto los vástagos continúan nuestro ejemplo, el fin es aprobar sean cuales sean los medios. Me contaba una amiga que cuando su hijo fue a estudiar un curso a Londres y los compañeros le vieron con una chuleta se quedaron pasmados, para ellos era algo inaudito, era como engañarse a sí mismo. En la España de la picaresca y el confesonario (arrepiéntete y tus pecados te serán perdonados) el estudiante ha oído a sus padres las proezas académicas del copieteo, les ve cada año pavonearse por engañar a Hacienda, por ahorrarse el IVA en las facturas, por metérsela doblada a algún incauto, por enmudecer si en la factura del restaurante se han olvidado de cobrar algún plato (¡que se joda!), por ganar el puesto de trabajo con enchufes, por conseguir aviesamente una subvención.  Si hay hasta un truco eléctrico que consiste en pinchar el contador de la luz con un alfiler que frena la rueda dentada que engrana la numeración de los KW consumidos. Y si el profesor tiene la osadía de castigar al hijo, o suspenderlo, van los padres y le dan una hostia al enseñante; en el caso de que sean timoratos, es el propio hijo, sólo o en compañía, el que le deja el coche con más arrugas que una prenda de Adolfo Domínguez. Más tarde, van a la universidad y nos extrañamos que no compartan ni los apuntes. ¿Cómo los van a compartir si les hemos enseñado en casa que el mundo es una guerra, en la que los victoriosos son los pícaros? ¿Cómo van a valorar los bienes comunes si hasta una ministra dijo que el dinero público no es de nadie? Nos extrañamos que hagan botellón menospreciando a los que duermen y dejando el suelo sembrado de basura. Miramos esos lodos, pero no nos acordamos del polvo que han respirado en nuestros hogares, ni el polvo infecto que exhalan nuestros medios, donde la bazofia social es el espejo donde han de mirarse nuestros jóvenes: Ladrones que chupan cámaras en platós dorados, putas y maricones que relatan con pelos y señales, en esos mismos platós, sus gimnasias sexuales con la farándula y el mamoneo, y en el colmo de las audacias, nos convidan a ver tertulias con sujetos que opinan de todo y que calientan audiencias a base de subir los decibelios y proferir insultos, cuanto más gruesos mejor. Les pagamos másteres carísimos, en las llamadas Escuelas de Negocios, para que empapelen su currículo con el fin de que el mundo del trabajo les ceda un puestecito decente, y les enseñan a depredar como hace el tigre con sus cachorros. Para acabarla de arreglar vienen los políticos y aplican su doctrina marxista –la de Groucho-,la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”, que consiste en publicar por cada legislatura un nuevo plan de enseñanza porque están persuadidos –cándidos ellos- de que el altar del B.O.E. se redimen todos los pecados. Al final, como dicen en mi tierra, entre todos la mataron y ella sola se murió.

Miramos el dedo de Urdangarín, cuando el sabio está señalando la cabeza de Jaume Matas, Camps, Barberá, Griñán, y todos aquellos otros políticos que “regalaban” nuestro dinero.

En las últimas semanas se han producido dos linchamientos mediáticos, el primero al Juez Garzón por haber metido la cuchara en la Gürtel y en los crímenes del franquismo, y el segundo a Urdangarín por ser el yerno del Rey.

Respecto del primero sólo quiero hacer una apostilla: Habida cuenta de que el artículo 408 del C. Penal establece una pena para la “autoridad o funcionario que, faltando a la obligación de su cargo, dejare intencionadamente de promover la persecución de los delitos de que tenga noticia…”. Y dado que ya han pasado más de diecisiete días desde que conocemos el tenor de la Sentencia, ¿alguien puede iluminar sobre los siguientes extremos?: ¿A qué espera el Fiscal General del Estado para ordenar la querella por prevaricación contra el Juez Pedreira y el Juez José Manuel Suárez Robledano –el primero que cuando heredó la causa siguió con las escuchas, y el segundo que votó en el TSJM en contra de que el auto de Garzón estuviere mal fundamentado-; así como contra el Juez del caso Marta del Castillo, que espió al delincuente cuando parlaba con su abogado para intentar averiguar el paradero del cadáver de Marta, y el Juez del caso del abogado Vioque, que también ordenó grabar a la letrada para prevenir el asesinato del fiscal antidroga? Item más, ¿a qué espera el Fiscal General del Estado para ordenar a todas las fiscalías de Sala, que analicen los sumarios de todos los juzgados que conocen por haber estado adscritos a sus causas, en que se han producido escuchas presuntamente prevaricadoras por haber letrado de por medio -según la Sentencia del 9 de febrero último del Tribunal Supremo- y, en su consecuencia, abran diligencias contra todos aquellos jueces y magistrados presuntamente prevaricadores? Y de no hacerlo, como es su obligación, el Fiscal General del Estado, ¿lo instará el Ministro del Interior o, tal vez, el Ministro de Justicia?

En cuanto al segundo, se ha abierto la veda por la pieza de caza mayor, el Rey. El yerno se llevó a manos llenas dinero de la caja común, con la inestimable ayuda de un profesor del Esade –una Escuela de Negocios más, que, como tengo escrito más arriba, enseñan a depredar como hace el tigre con sus cachorros- Todos los medios actuando como una orquesta llevan meses tocando una sinfonía con un movimiento nuevo cada día, esto es, con un nuevo papel que alguien filtra con un ritmo preciso –a eso lo llaman periodismo de investigación- para que veamos el dedo del yernísimo y de su santa, la hija del Rey. Nadie se pregunta cómo los administradores de la cosa pública se abren de piernas, abren la llave de nuestra caja y le “regalan” nuestro dinero  a manos llenas, sin el concurso público preceptivo, sin mirar el precio de las facturas, sin cotejar que se cumplen los compromisos, sin… Do ut des. Si comenten esos delitos sólo por una foto o por codearse con la realeza, ¿qué no harán por llevárselo crudo a su casa? Al parecer se escudaban en que los contratos eran confidenciales y se los negaban a la oposición. Tuvieron que ser los jueces los que ordenaran la apertura de las cajas de Pandora. Otro tanto pasa con los contratos de la Fórmula Uno en Valencia, los de la visita del Papa, todos los de la Gürtel –que después de la Sentencia sobre el caso Garzón, corremos el riesgo de que los imputados queden libres si las actuaciones son declaradas nulas-, los de los Eres. en Andalucía y, suma y sigue. ¿Para cuándo la exigencia de que todo gasto público, hasta el de los lápices; todo concurso, sus informes, las adjudicaciones, certificaciones de obra, pagos; todo tipo de contratos y con sus firmas, tarjetas de crédito, uso de vehículos públicos, etc.… estén accesibles no ya para la oposición, sino a través de internet, urbi et orbi.

Miramos el dedo de los alumnos de una escuela privada y no vemos el saqueo de las arcas públicas de la Seguridad Social.

El pasado jueves, día 22, todos los medios babearon contra el embargo del colegio Santa Illa de Madrid porque el sistema judicial había funcionado, es decir, había procedido al embargo de los bienes del colegio para hacer frente a una deuda de 992.663 € por impago de cuotas de la Seguridad Social desde 1991 – desde hace veintiún años-. Quiere ello decir que, sus gestores no han pagado nunca las cuotas de la S. Social y nos han estado birlando el dinero de nuestros hospitales, nuestras medicinas, y nuestras pensiones. Babeaban porque se había procedido a embargar cuando los alumnos estaban en clase. Nuestros periodistas seguramente preferirían que lo hubieran hecho con nocturnidad. Nadie se preguntó si después de veinte años no habían tenido tiempo sus gestores de pagar sus deudas para con nosotros. La Tesorería de la Seguridad Social, según su portavoz, había intentado infructuosamente llegar a un acuerdo con los gestores de la Sociedad Anónima que administra el colegio, han venido rechazando sistemáticamente las soluciones que habían sido ofrecidas por la Seguridad Social”-alegó-. Nadie preguntó cuánto ganan esos gestores, cuántos beneficios se reparten a cambio de sisarnos nuestras pensiones, y si algún mes han dejado de cobrar sus emolumentos. Tampoco leí a ninguno de nuestros insignes columnistas, ni escuché a alguno de nuestros  probos tertulianos, una pregunta obvia: ¿Cómo es que la Tesorería había tardado más de veinte años en iniciar el trámite de embargo de esos sinvergüenzas? Creo que nadie se preguntó tampoco si no utilizaron a los alumnos de parapeto para seguir sin pagar, ya que según un portavoz de la empresa declaró que conocían del embargo quince días antes.  ¿No podían haber clausurado las clases desde que supieron que les iban a proceder al embargo? Nuestra populista de cabecera, la sin par Esperanza Aguirre, declaró “lamentable” el embargo de los pupitres y el material escolar del colegio “mientras los alumnos estaban allí” y más cuando “se ha hecho por cuenta de la Seguridad Social”. “Me ha sorprendido muchísimo que unos funcionarios públicos hayan ido a un colegio y hayan decidido embargar los pupitres y el material escolar mientras los alumnos estaban allí”. Y yo me pregunto, si en vez de dinero público -ese que según Magdalena Álvarez no es de nadie- hubiese sido de la nómina de la Presidente de la Comunidad de Madrid –ya sabemos que no llega a fin de mes-, ¿la presidenta hubiese pedido paralizar el embargo? Y pregunto más, ¿cómo es que tiene licencia para enseñar un colegio de la Comunidad de Madrid que no paga sus cuotas de la S. Social desde hace más de veinte años? Ya se ve que hay muchos que aprendieron de ese otro ínclito empresario jerezano –Ruíz Mateos– que no tenía dinero para pagar la S. Social de sus empleados, pero todas las semanas viajaba un propio con unos cuantos cientos de miles de euros hacia un lugar llamado Suiza.

Así que te digo, no seamos necios y no miremos el dedo que nos enseñan nuestros apesebrados medios de comunicación y leamos entre líneas, como en la dictadura, porque señalan siempre hacia otra parte más tenebrosa.

              J. Carlos

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Paparruchas

Paparruchas

Las dos primeras acepciones de la palabra paparrucha según el diccionario de la Real Academia Española son: 1.-Noticia falsa y desatinada de un suceso, esparcida entre el vulgo. 2.-Tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada.

Llevo escuchando y leyendo paparruchas desde siempre. Pensé, ingenuo de mí, que este nuevo gobierno no me vendería más paparruchas, por dos razones: La primera porque su programa electoral anterior a las elecciones era un enigma, estaba inédito, que es una forma de no caer en la paparrucha. La segunda porque si algo se esperaba de los nuevos gestores en lo económico era, recortes sociales, privatizaciones, y desmantelamiento paulatino del estado del bienestar, esto es, neoliberalismo a la americana; y en el plano social, era esperable un  vuelco legislativo hacia un estado confesional católico alineado ideológicamente con el pensamiento de Rouco y sus acólitos.

Lo que no me esperaba es que personas de moral católica arraigada y comulgada dominicalmente nos mintiera en cada uno de las cuatro únicas afirmaciones que dejaron escapar. Veamos:

Primera mentira: “No subiremos impuestos porque reduce el consumo, frena la dinámica económica y produce paro”. Fue tomar posesión y agarrar el BOE con la misma ansiedad con que se aferrarían a un cuenco de agua después de atravesar el desierto de Kalahari, y hartarse de subir impuestos… al salario y a la vivienda. ¿Qué te creías que iban a tocar las Sicav, o darle un toque a las grandes fortunas, o perseguir el fraude?

Segunda mentira: “No vamos a abaratar el despido”. Lean el Real Decreto Ley 3/2012 del 10 de febrero. De 45 días por año con un máximo de 42 mensualidades se ha pasado a 33 días por año con un máximo de 24 mensualidades. Y ampliación ad infinitum las causas objetivas de despido, el de 20 días por año, para que la rebaja sea más profunda que las de enero de los grandes almacenes.

Tercera mentira: “Simplificaremos y reduciremos los contratos laborales”. Había 16 tipos básicos de contratos, la nueva norma no sólo no reduce, sino que crea uno nuevo.

Cuarta mentira: “En esta legislatura crearemos tres millones de puestos de trabajo”. Sin comentarios.

Vamos, que nos enseñaron la patita cubierta de harina como el lobo del cuento para parecer corderitos.

Lo inquietante es que, cada día, los recién nombrados ministros, con una verborrea diarreica más que notable, obran su incontinencia sin piedad ni rubor ante cualquier micrófono, tanto acá como allende nuestras fronteras, sea con entrevista de por medio o sea evacuando palabras necias sin advertir la existencia de esos aparatitos que recogen el sonido o, a sabiendas, vaya usted a saber.

Tan modositos ellos, tan creíbles, que fue llegar y los mercados bajaron su presión sobre la deuda (sus palmeros dixit). Callan que la deuda la compran nuestros bancos con la barra libre que ha abierto el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, en unas condiciones que ya quisiéramos tú y yo: Al 1% a pagar en 3 años. Dice Mario que es para que fluya el crédito. Otra paparrucha. Toman el dinero al 1% y compran deuda del estado al 5%. Negocio redondo y sin riesgo. Tú y yo ponemos el dinero que nutre las arcas del BCE y también pagamos la deuda que nuestro Gobierno coloca al 5% a nuestros queridos bancos. Eso es ser emprendedor lo demás son gaitas.

Sabrás que Mario Draghi lo mismo que Mario Monti, a la sazón actual primer ministro de Italia, trabajaron en Goldman Sachs, igual que Luís de Guindos nuestro flamante ministro de Economía y Competitividad. Sabrás también que, Goldman Sachs estuvo en el epicentro del fraude de las hipotecas subprime; de hecho, fue acusado en abril de 2010 por la Comisión del Mercado de Valores de EEUU. Aunque Goldman desapareció como banco de inversión en 2008, antes había ayudado al gobierno griego del conservador Karamanlis a ocultar el déficit de las cuentas de su país a la Unión Europea. De aquellos polvos estos lodos. Por cierto, en ese momento Mario Draghi era vicepresidente ejecutivo para Europa. ¿No me digas que nos  son paparruchas?. Ponen los zorros a cuidar el gallinero.

La pasada semana nos vendieron la reforma del sistema financiero. Mira que era fácil: Se trataba de:

1.- Imponer a las entidades financieras la exigencia de provisionar la pérdida del valor real de los activos inmobiliarios adjudicados en pago de créditos, con cargo a reservas.

2.- Exigir que se fusionaran aquellas entidades cuyos balances sumados fueran más sólidos que el de las entidades individuales.

Se conseguían dos objetivos básicos:

a)     Que los bancos sacaran los pisos a la venta a un precio que asuma el mercado. Más o menos, el 50% de su valor en libros.

b)     Sanear los balances de las entidades fusionadas, fortalecer el capital y reducir el exceso de capacidad en oficinas, logística y cálculo, administración, brokerage, personal, etc.

Parió De Guindos la tan cacareada reforma financiera y tuvimos un parto de los montes, mucho ruido y pocas nueces. A saber:

De los 50.000 millones de € que les exige de provisión a las entidades financieras, resulta que la mitad se solucionan con cambalaches contables. Los otros 25.000 apenas suponen pasar de una cobertura de los inmuebles adjudicados del 31% actual al 35%. Una minucia. En suma, todos pensábamos que le iba a propinar un tortazo a los bancos y se ha quedado en una simple y suave carantoña. Obvio, ya sabes el dicho de que perro no come perro. Ni van a sacar los pisos a la calle a un precio razonable ni, por supuesto, van a correr el riesgo de dar nuevos créditos cuando rentan por la compra de la deuda pública un 4% sin mancharse y con el dinero ajeno sin límite, pues tienen la chequera en blanco de Mario Draghi a su disposición. Es más, vaticino que con el incremento del paro, la morosidad se pondrá a tal nivel, que esos 25.000  millones serán calderilla. Los estudios serios ya apuntan que será necesario dotar, por la vía ordinaria, más de 50.000 millones nuevos –parné, billetitos frescos y no cambalaches contables-. Para entonces no es que no den crédito porque la deuda les es más rentable, es que no tendrán liquidez ni para prestar a las empresas y a las familias, ni para comprar deuda del estado.

Lo de las fusiones ha quedado tan descafeinado que permite que Bankia –un monstruo que tiene los pies, las caderas, el pecho y la cabeza de barro, pero de barro arenisco, no de barro consistente- se ajunte con cualquiera, y así que pasen unos años por si escampa. La normativa permite que se sumen balances indigeribles para crear la ilusión de fortaleza. No han aprendido que si sumas Bankia, Bancaja y Banco de Valencia, el resultado es la misma mierda pero un solo mojón. Patético. Eso sí, se tira de demagogia y el personal se la traga doblada: Ordena que a los mandamases de las Cajas que reciben dinero público se les reduzca el sueldo y el súbdito aplaude con las orejas. ¿Quién va a leer la letra pequeña? ¿Quién va a caer en la cuenta de que cuando pasen tres años, Rato, por obra de birlibirloque, cumplirá los objetivos propuestos por él mismo, y se llevará en sobrecitos el dinero fresco, en acciones, y en un nutrido fondo de pensiones, los 2,3 millones anuales que hasta hoy se embolsaba?

¿Son o no son paparruchas?

Si tienes un minuto, te cuento la última. La ministra Fátima Báñez, que estudió la misma carrera y en la misma Universidad que quién te teclea cada semana estas insensateces, va y produce la reforma laboral: Rebaja el coste del despido. Multiplica las causas objetivas para que la empresa pueda despedir con 20 días por año. Facilita la bajada salarial por decisión del empresario. Y desactiva la regulación colectiva y, con ello, lamina el poder sindical. Iba a ser mano de santo. Pero, echemos unas cuentas, grosso modo, como hacían los labradores de mi pueblo al poco de recoger la cosecha:

1.- Hay 18 millones de personas ocupadas en España. Casi la mitad rota cada año, esto es, se extingue su contrato y firma uno nuevo. La gente que pierde su empleo se distribuye de la siguiente forma: el 66% porque termina su contrato, un 18% por decisión del trabajador, el 10% por otras causas. Y sólo un 5,15% por despido.

            Corolario: Abaratar el despido sólo afectaría al 5,15% de la población que pierde su trabajo.

            2.- En España hay censadas 1.4 millones de empresas. De las que hay que restar 554.000 que sólo tienen un trabajador. Sí, hombre, es que hay empresas que para contratarte exigen que te des de alta como autónomo para quitarse de en medio las cotizaciones a la Seguridad Social y las indemnizaciones por despido. La inspección de trabajo es inexistente o mira para otro lado. Otras tantas, 541.000 empresas tienen menos de cinco trabajadores. 284.000 tienen una plantilla superior a 5 e inferior a 50 trabajadores. Solamente 2.021 empresas tienen más de 500 empleados.

            Corolario: La tan manida regulación de los convenios de empresa, sólo afecta a 2.021 empresas.

            3.- Por último te reseño, para tu acervo estadístico, que, el despido por causas objetivas sólo afecta al 3,17% de las bajas laborales iniciadas por las empresas.

Corolario: Se ha hecho una reforma laboral para el 3% de las bajas laborales.

Sí, caro amigo, la reforma laboral es un chaleco hecho a medida de las grandes empresas del sector financiero, el de telecomunicaciones, el de seguros, el eléctrico, el de los grandes almacenes, el hostelero mayorista, el automovilístico, una pequeña parte del tejido industrial,  y el de medios de comunicación. Dos mil empresas cuyos trabajadores deberían echar sus barbas a remojar. Se trata de reordenar la mano de obra de las únicas empresas que hoy por hoy mantenían unos salarios dignos, para a continuación contratar mano de obra más barata y reducir drásticamente el coste medio laboral.

De camino el gobierno se encontrará con que, el colectivo de esas 2.000 empresas está formado por trabajadores que sostienen las cotizaciones sociales, porque tienen contratos fijos y cotizan por las bases más altas. Así que verá cómo se incrementará el paro hasta rozar los 6 millones de empleados; se hará insostenible la partida del desempleo porque tienen derecho a los máximos subsidios; y se ampliará el déficit de la Seguridad Social. Para paliar la situación reducirán las pensiones como ha hecho el gobierno griego y el portugués. Pero deberá caer en la cuenta de que estos trabajadores contra los que se ha hecho la reforma laboral son sus votantes y además, están acostumbrados a una vida digna. Ya se sabe, pasar de burro a caballo estupendo, de caballo a burro, malo. Y éstos no esperarán a que los convoquen los sindicatos para echarse a la calle.

Iluso de mí que creí la paparrucha de que eliminarían las trabas burocráticas a las pymes; exigirían a los bancos el afloramiento del crédito; afinarían su fiscalidad para hacerla más justa; reducirían el coste de los alquileres, la electricidad, las comunicaciones, el transporte; fomentarían la competencia para que consiguieran los productos más baratos, etc. Iluso de mí que no acabo de caerme del burro de que sólo son liberales de boquilla.

Esto de la ingeniería social vende mucho en Alemania, pero las reformas sociales las carga el diablo y nunca se sabe por dónde saldrá el tiro. Felipe González montó la escopeta de los contratos temporales y le salió el tiro por la culata.

¡Qué triste! Es domingo, tarde, y yo aquí hablándote de paparruchas, siendo que me está esperando Mújica Laínez para contarme Bomarzo.

              J. Carlos

Frio

Frio

Cada vez que abren las puertas de Siberia en Europa nos congelamos. Los medios magnifican el frio, al igual que magnifican las noticias económicas, las diatribas políticas o el último eructo de la satrapía de los Ruíz Mateos.  Los periódicos tienen que hacerse valer para salir todos los días con sus resmas de papel en forma de cadáveres de árboles liofilizados. Parecen brontosaurios luchando en los kioscos para ver quién tiene el grito más largo y quién vende un número más. Las televisiones amarillean y se envilecen rastreando en la basura como mendigos; está en juego el reparto del mercado menguante de la publicidad que les regaló Zapatero robándosela a la televisión española y privándole de su medio de subsistencia. En breve decretarán una tasa que nos sustraerán de nuestros bolsillos a fin de que la Tele 5 de Berlusconi y la Antena 3 de Lara, sigan elevando la ola de frio a noticia del siglo y tratando la visita de Jesulín a Andreita como un acontecimiento universal.

La memoria es frágil y engañosa. Albergamos la creencia de que todo lo que nos sucede es extraordinario. Somos los más felices según y cuándo, pero también somos los más desdichados según y cómo. Por eso de niños recordamos que pasábamos mucho más frio. ¿Dónde vas a parar? Salían sabañones hasta en las orejas. Nos olvidamos que las casas no tenían calefacción. No queremos recordar que las ropas que vestíamos carecían de las fibras, usuales a día de hoy, que retienen el calor y permiten la traspiración. Relegamos el hecho de que ahora pasamos de la casa al ascensor, del ascensor al aparcamiento, de ahí al coche, del coche al trabajo…, siempre dentro de una burbuja de aire caliente. La mayoría vivimos en ciudades soladas de asfalto, al abrigo de edificios robustos que palian los vientos, rodeamos de máquinas que queman carburantes y emiten calorías a la atmósfera. No me fio de la memoria.

Juraría que en los inviernos de la niñez la hierba verde vestía una alfombra blanca y tenaz que no levantaba en tres meses. Los charcos y las lagunas criaban láminas gruesas de carámbano por las que nos deslizábamos utilizando como patines las suelas de nuestras botas. El barro de las calles, esculpido por los neumáticos de las ruedas de los tractores y por las huellas de los cascos de las caballerías, quedaba petrificado bajo un sedimento leve de escarcha, donde un paleontólogo podía estudiar los restos fósiles y los huevos de los insectos del último verano. En los inviernos de mi niñez llevábamos estufas de hoja de lata con cisco encendido a la escuela, junto con la cartera y la enciclopedia Álvarez.

Y, sin embargo, en los termómetros del planeta se inflama el mercurio y asciende en la escala como un reptil de platino. Según los climatólogos, este calentamiento global desencadena fenómenos meteorológicos extremos que son causantes de catástrofes, tornados, huracanes, lluvias torrenciales… y, también, temporales de frio y nieve.

Pero el temporal de frio se extiende por otras latitudes, más allá de las meteorológicas. Me produce tiritona la extinguida primavera árabe que se ha convertido en un invierno austral. Aquellos jóvenes de los países musulmanes que pretendían salir del oscurantismo medieval y que se embarcaron en revoluciones sociales, ofreciendo sacrificios de vidas humanas en los altares de la democracia y la dignidad; sufren hoy el rigor helado del islamismo. Esquemas autoritarios donde imperan leyes injustas basadas en creencias, sin libertad, sin dignidad para las mujeres, sin equilibrio de poderes, sin… vida digna. Cambiaron los collares pero siguen los mismos perros.

Siento escalofríos cada vez que veo a los mandamases europeos recetando dosis de miseria para combatir la miseria misma. Se constituyen en homeópatas que recetan pequeñas dosis del mal para combatir lo peor, y les sigue una caterva de sabihondos economistas aplicando en sus escritos las purgas de Benito. Son muy liberales en sus homilías pero siempre nos toca a otros tomarnos la medicina del paro, del recorte en educación, en sanidad, en prestaciones básicas, en derechos laborales. Lo de predicar con el ejemplo es un eufemismo para ellos. Si al menos hicieran como Rasputín, que se chutaba pequeñas dosis de arsénico cada día en la creencia de que sería envenenado con dicha sustancia.

Me castañetean los dientes cuando leo que las redes sociales dan pábulo a viejos dogmas y ven incrementada su visibilidad. Me refiero a las pseudoreligiones, homeópatas, fabuladores de ovnis, echadores de cartas, nigromantes, creacionistas, vividores de las terapias alternativas, profetas, parapsicólogos, curanderos, milagreros, conspiranoicos varios, sanadores, mercaderes de osarios, vendedores de pulsiones magnéticas, proveedores de  estampas y relicarios, negociantes en apariciones, poseedores de estigmas, sacadineros de percepciones extrasensoriales, doctrineros del fin del mundo, capitalistas del misterio, estafadores del más allá, funambulistas del alma, marchantes del miedo, estraperlistas del dolor ajeno, aprovechados de la incultura…  Y ocurre justo cuando la ciencia se populariza y la gente del común está más preparada que nunca antes para distinguir las patrañas urdidas por carroñeros.

Se me congelan las entretelas oyendo a los flamantes ministros del nuevo gobierno, poniendo sobre la mesa el peso de los votos para meternos en el túnel del tiempo, y embarcarnos en un retroceso social y económico sin parangón. Van a cristalizar en el carámbano de los tiempos muchos de los derechos y libertades conquistados, como si fueran fósiles que estudiarán futuros paleontólogos. Y van a reescribir la historia echando paletadas de tierra a lo que huela mal y, al resto, le asperjarán agua bendita y ventearán con el incensario vaharadas de incienso en nuestra cara. Ya lo han hecho con Fraga.

Pero para frio la nieve copiosa y persistente de los nueve mil parados que cae cada día sobre nuestras conciencias.

Ya te digo, hace un frio que pela.

J. Carlos