Preguntas


Preguntas

A pesar de los desvelos de Heleno Saña por devolverle las glorias pasadas a la Filosofía, ésta se encuentra en coma y desvalida en la unidad de cuidados intensivos. No basta con inyectarle adrenalina para que resucite, precisa, a mi humilde entender, un chute de ciencia Física en vena para ponerse de pie. Con la Filosofía fuera de juego y la Física tan alejada de mis entendederas, no tengo visos de respuesta a las preguntas ontológicas de: Quiénes somos, de dónde venimos, adónde vamos y qué pintamos aquí. Con ánimo de conseguir una mera aproximación he leído a divulgadores como Bill Bryson, Carl Sagan y Eduardo Punset, científicos como Stephen Hakwing y Paul Davies, y he escuchado al disertante Deepad Chopra. Como era de esperar empecé con cuatro preguntas y he terminado con un bagaje portentoso: Me han surgido más de mil nuevas preguntas. No te inquietes, sólo formularé en alto unas pocas.

Pongamos, como algunos de ellos afirman, que el mundo físico no existe, que sólo pululan por ahí “cuantos” de energía e información acumulada, de forma que lo que vemos, sentimos, olemos, gustamos, tocamos es una recreación –una ilusión- de nuestro cerebro que a través de los receptores capta esa energía y esa información, la transmite a nuestro sistema nervioso que, no sólo aprende a utilizarla sino que la manipula y la ordena en forma de imágenes visuales y tangibles, pero falsas. La materia de los trillones de átomos de que estoy compuesto ocupan un espacio tan ínfimo que es inimaginable, son sus campos de fuerza lo que mi cerebro “recrea” con una solidez inexistente. Pregunto: ¿Algún día podré adoctrinar a mi cerebro y a mi sistema nervioso para que todo aquello que perciba sea hermoso como la textura de la piel de un niño, el olor de la hierba recién cortada, el sabor de un beso, el sonido del borboteo del agua, unos ojos de azul turquesa… Y sentir que todos los hombres y los animales y las plantas y las piedras me quieren. Y modificar el campo de fuerza de mis átomos para que los demás mortales vean la “aparente” solidez de un joven efebo. Y… ?

En opinión del científico Alexander Vilenkin, el universo no es único y existen los llamados multiversos. Además, según parece, nuestro universo no tiene una única historia, sino que cada posible visión del mismo existe simultáneamente, en lo que los físicos denominan una superposición cuántica. El tiempo lineal es otra recreación de nuestra mente para hacer comprensible nuestra observación, pero en realidad todas las probabilidades pasadas, presente y futuras se producen a la vez, como si en vez de pasar los fotogramas de una película secuencialmente, los recortáramos y los alineáramos sin orden, uno tras otro, en un tubo hueco y los proyectáramos sobre una pantalla con el foco detrás, sólo veríamos una mancha negra, aunque si pudiéramos descomponerla veríamos todos los fotogramas simultáneamente. Entonces, ¿quién está viviendo el resto de mis probables existencias? ¿Es posible que en un universo paralelo Europa tenga un Tesoro único, que su Banco Central emita eurobonos y que los compren los mercados a precio razonable? ¿Habrá una realidad paralela en que todos los gobernantes europeos hayan sido botados por ineptos? ¿Quién eligió esta probabilidad en mi universo donde a la pobre Economía, en vez de curarla, le están practicando la más burda eutanasia quitándole el oxígeno, el pan y la sal?

¿Qué si somos únicos? La dotación genética que hemos recibido ocupa casi dos metros, traducido a letras de código sumarían 3.200 millones, y se pueden hacer 103.480.000.000 combinaciones. Así que enhorabuena, imposible que se repitan otro Aznar u otro Zapatero en el futuro. Aunque tampoco hay que cantar victoria, porque las ciencias adelantan que es una barbaridad como canta la zarzuela, y casi todas las células del cuerpo humano –salvo las que forman los glóbulos rojos, el óvulo, el esperma y algunas del sistema inmunitario- llevan una réplica de los dos metros de cromosomas metidos con “calzador”, de forma que una sola célula bastaría para recrear un nuevo Berlusconi, por ejemplo. Para evitar tentaciones no sería mala idea incinerar a los políticos. Después de muertos, claro. ¿Por qué este cúmulo de información y energía organizada que nos constituye guarda una réplica de sí mismo en cada una de sus células? ¿Tanto miedo tiene a desaparecer? ¡Qué derroche de recursos!

Según escribe Paul Davies en El quinto milagro, cada uno de nosotros lleva puestos unos mil millones de átomos que también pasaron por el cuerpo de Jesús, de Buda o de Alejandro Magno, o de todos a la vez. Los átomos son recurrentes pero necesitan un tiempo para retornar a ti desde la hoja de un limonero, desde la luna, el agua, el aire, el fuego o desde otro cuerpo; por consiguiente, no es probable que tengamos átomos de Hitler o de Stalin. Tengo aún dos noticias más que darte respecto a tus átomos. La primera es que, en cada inspiración tomas1022  átomos del universo y en cada expiración expulsas otros tantos de tu cuerpo; sin saberlo te comes los átomos del hijo de perra de tu jefe que pasan a formar parte de ti, seguramente también ignoras que, le has donado una miríada de átomos tuyos a la pareja con la que viviste y que, ahora, con el divorcio te está desplumando. La segunda noticia tiene mejor pinta: Cada año la totalidad de tus átomos se renueva, el esqueleto completa su renovación en tres meses, el ADN tarda seis…; en suma, que cada año renacemos. ¿Por qué razón, entonces,  me sigue doliendo la espalda y el chorro de la micción se hace más menudo?

¿Sabías que ciertos pares de partículas subatómicas pueden saber instantáneamente cada una de ellas lo que está haciendo la otra aunque estén a billones de kilómetros de distancia? Imagínate dos bolas de billar, una está aquí, en la Tierra y la haces girar en un sentido y a una velocidad determinada, la otra, situada en Alfa Centauri, por ejemplo, empezará instantáneamente a girar a idéntica velocidad y en sentido contrario. Lo probaron empíricamente unos científicos en la Universidad de Ginebra, en 1977, lanzaron dos fotones en direcciones opuestas a lo largo de once kilómetros, y comprobaron que, si interceptaban uno se producía una reacción instantánea en el otro. ¿Ocurrirá algún año de estos que se intercepte a un dictador en un país y caiga simultáneamente otro dictador en otro?

Las cosas no chocan en realidad, son los campos de sus átomos que se repelen. Qué triste, ¿no? Resulta que nunca he tocado la corteza de un árbol, ni la pluma de un pájaro, ni la piel de una mujer. Sus electrones y los míos se repelen, en caso contrario seríamos como fantasmas, atravesaríamos todo sin tocarlo ni mancharlo. Ya te he dicho que estamos prácticamente vacíos. Tengo la sensación de que toco las teclas de este ordenador, de que me meso el pelo; abrigo la ilusión de palpar mis manos, de  sentir en mis papilas la textura del café que me estoy tomando. Pura fantasía de mi mente. ¿Es verdad que mis dedos no han tocado nunca nada, ni siquiera a mí mismo? Hace dos años me encontré con el Sr. Rajoy con ocasión de la fiesta de licenciatura de uno de mis hijos, y como le hacía feliz hacerse una foto con el jefe de la oposición –en aquel entonces-, le pedí el favor a Don Mariano, a lo que se prestó amablemente y, aunque yo no me retraté, le di un apretón de manos en agradecimiento. Y yo que quería alardear de que toqué la mano del que será investido Presidente del Consejo de Ministros.

Ya te cuento, no somos nadie. Vacío a raudales, un poco de energía organizada por aquí, otro poco de información acumulada por allá y una pizca de inteligencia que nos transmite la ilusión de ver, tocar, oler, gustar, oír y sentir.

Permíteme una última pregunta, ésta no la lanzo al aire, te la demando a ti directamente. En este último lapsus de tiempo lineal que mi cerebro ha observado, ya sabes, con esa manera suya que tiene de hacerme creer lo que no es, me ha parecido oír al Sr. Rosell, Presidente de la patronal CEOE, la idea de crear un contrato de trabajo por 400 € al mes (minijob); también he creído leer que el yerno del Rey, Sr. Urdangarín, se dedicó al toco mocho de dineros públicos. ¿Supongo que son ensoñaciones, engañifas de mi cerebro? ¿O no?

J. Carlos

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2 Respuestas a “Preguntas

  1. No sé si existen los universos paralelos. Pero es increíblemente curioso que anoche me acostara pensando en ello y hoy desayune con un fantástico texto, que entre otros muchos temas, dignos de largas y cálidas tertulias, habla del que me ayudó a desvelarme. Creo que llegué a la conclusión de que si existen me pasa como con los hijos que se hacen adultos: soy más feliz sin saber qué hacen.

    Ahora me alegra saber que tal vez uno de mis ‘yo’ se reúne con uno de los tuyos a hablar de nosotros en este su mundo paralelo.

    Un beso

  2. Claro que son engañifas. Un placer leer tus engaños. Feliz navidad.
    Ana

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