Plasticidad

Plasticidad

 Una de las cualidades más singulares de nuestro cerebro es el de la plasticidad, de forma que si algunas neuronas resultan dañadas y dejan de realizar las funciones que le corresponden, otras son capaces de reorganizar sus sinapsis y reemprender per se aquellas funciones. La dificultad estriba en comunicarnos con nuestro propio cerebro para explicarle lo que queremos que haga, nos falta el lenguaje. Los neurólogos tienen que diseñar estratagemas para “engañar” al cerebro y conseguir que otras neuronas hagan tareas que en principio no tenían encomendadas. El pasado domingo estuve viendo un programa de televisión muy instructivo al respecto: A un hombre que le faltaba la mano izquierda, le ponían la mano derecha frente a un espejo y con ese estímulo visual, su cerebro percibía sensaciones de esa mano inexistente. También lo engañaban con el pensamiento, conseguían la misma estimulación de la zona del cerebro que controla el movimiento de los dedos mediante la reiteración física de una escala al piano que, cerrando los ojos y pensando en el movimiento de cada dedo haciendo la escala, pero sin moverlos; se basa en las llamadas neuronas espejo de las que ya te escribí en este cuaderno.

Creo que la sociedad también goza de esa condición de plasticidad. Se sobrepone a las dificultades, ha sido capaz de organizarse y sobrevivir en tiempos de epidemias, guerras, revoluciones, hambrunas, crisis económicas… Pero pasa como con nuestro cerebro, que no existe un lenguaje preciso para poder transmitir a la sociedad lo que queremos de ella en cada momento. Así que nuestros especuladores, ayatollás religiosos, políticos de cabecera, economistas, sociólogos, filósofos de salón y opinadores varios, hacen como los neurólogos con el cerebro: Nos engañan.

Ahora nos echan la culpa de una crisis que han causado ellos, te pasan la factura y, encima, te hacen sentir culpable. Si tienes el estómago de pasearte por los titulares de los medios cada mañana y meter las narices en algún artículo o, lo que es peor, escuchar alguna tertulia en la radio o encender cualquier cadena de televisión, saldrás trasquilado. Te echan unas broncas monumentales: que si hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que somos unos manirrotos y hemos pedido crédito sin medida, que vivimos del subsidio y no buscamos trabajo, que estamos intervenidos, que viene el corralito como en Argentina, que todo está a punto de hundirse… Cuando termino la ronda mañanera tengo la lengua en el suelo, me arrodillo y me doy cien golpes de pecho por pecador. Después salgo a la calle y, aunque parezca mentira, circulan coches, de hecho la M-30 está colapsada, en las cafeterías la gente desayuna y ríe, las aceras están levantadas por cuadrillas de obreros que hacen un ruido con sus taladros como de petardos de feria, los jardineros en el parque de la Fuente el Berro podan los setos de boj, hay gente paseando a sus perros, otros corren en camiseta… Y me pregunto ¿A quién beneficia toda esta retahíla de catástrofes descritas por nuestros apocalípticos bien pagados?

Está bien claro, nuestros neurólogos sociales nos están diciendo que lo público no funciona, por consiguiente, hay que privatizar toda empresa pública, empezando por el agua que bebemos para regalársela a los propios, y, por supuesto, la educación, la sanidad y las pensiones. Nos están indicando que hay que construir otro paradigma social, que éste sólo crea vagos y maleantes. En resumen:

-Que estudie el que tenga dinero, para que no digamos propondrán un limitado sistema de becas por si entre la clase media hay algún lumbreras, que ya lo ganarán para su causa.

-Sanidad pública: Ambulatoria y con copago que los impuestos no dan para más. Si quieres asistencia hospitalaria ya sabes, hazte de Sanitas o de Adeslas. Y si no puedes pagártelo, muérete, que vives demasiados años, y de paso nos ahorramos la pensión.

-Pensiones: Como mucho 500 € al mes. El resto, pensión privada si pudiste ahorrar para ello. No es de recibo que tus hijos o nietos sean mileuristas o estén en paro y tú, viejo de mierda, tengas una pensión tres veces superior.

Ya están aquí los nuevos ingenieros sociales y, como no hay lenguaje para que la sociedad les entienda, hacen como los neurólogos con el cerebro, elaboran estratagemas para engañarnos. Nos engañan con la descripción  diaria del apocalipsis en los medios para que ejercitemos el pensamiento negativo, vía neuronas espejo, de manera que cuando los entronicen les recibamos como a los salvadores de la patria. También  nos engañan poniéndonos el espejito delante, para hacernos creer que tenemos todavía la mano izquierda y que vamos por el camino del progreso social.

J. Carlos

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