Saliendo al paso de los días

        Saliendo al paso de los días

  1. El clima se revuelve, en un sólo día le da por mostrarte las cuatro estaciones sucesivamente. Se levanta un viento frío que acuchilla las hojas de los plátanos de mi calle a poco de dar a luz el día entre nubes de pizarra. La candela del aire se templa a media mañana y un ojo de sol pestañea para espejear sobre los pétalos de las rosas que se abren a la primavera. Después de comer sólo quedan algunas legañas blancas como miniaturas pinceladas en las comisuras del horizonte, y en los termómetros se expande el mercurio y crece y se multiplica por sí mismo, a la misma velocidad que se enlentecen los pasos y se acumula el sudor en la frente. Después el bochorno se diluye y desde el norte, en un santiamén, se precipita un muro de ceniza; al poco se derrama en una lluvia fina que persiste hasta bien entrada la noche; cuando vuelves a casa hay un tapiz deshilachado de hojas tempranas sobre el asfalto.
  2. Fue en Plasencia, la culpa fue de “La paradoja del interventor” y esa manía itinerante que le hemos dado a la tertulia. Fuimos a comer y contertuliar con su autor, Hidalgo Bayal. Fue por casualidad y porque si ves la puerta de una iglesia abierta te puede la curiosidad. Se iniciaba un acto religioso, concelebraba con varios sacerdotes el obispo de la localidad. Lo sé porque se cubría la crisma con el solideo morado. Vestía una casulla dorada para la ocasión. Varias decenas de curas ataviados con el alba y el cíngulo asistían desde los bancos de madera. Un incensario había saturado la atmósfera. Cantaban el Kyrie eléison con voces bien entonadas. Volvías a tu niñez, al mundo mágico de las creencias, cuando todo cuadraba porque estaba resuelta la ecuación ontológica de la existencia. Toqué una de las columnas de piedra que sostenía las nervaduras de una bóveda, tenía la textura rugosa de los siglos y me transmitió serenidad. Llamé por teléfono a Julita para acercarle a los oídos ese momento Kyrie eléison Christie eléison y se emocionó.
  3. Vamos a lomos de un grumo del Universo, girando alrededor del sol a 107.000 Km/h. El propio grumo, que llamamos Tierra, gira a 1.600 km/h sobre sí mismo. Todo el sistema solar viaja dando vueltas sobre el centro de la galaxia a 901.000 km/h. El grumo arde por dentro como un horno y la corteza navega sobre ese fluido magmático incandescente. La corteza no es regular, se pliega, se arruga y, a veces, chocan sus pliegues y tiembla. En Lorca ha dejado estragadas vidas y haciendas. Las seguridades en que nos instalamos las borra la maldita estadística de un manotazo: desaparecen los tuyos, se reduce tu casa a escombros y, de pronto, te has quedado sin porvenir. Afortunadamente existen los paliativos de la comunidad organizada en protección civil y la solidaridad y el desapego a uno mismo y a su propia vida. Afortunadamente hay ocasiones en que el objetivo del lucro queda paralizado ante la abrumadora razón de su inconsistencia.
  4. Te repiensas a la noche, al tiempo que la almohada aguanta la pesadez de tu cabeza. Es el momento en que constatas varias certidumbres: Que estás sólo, seas lo que seas, estás encerrado en la caja que forma el osario de tu cerebro. Que los acontecimientos del día te han tratado como el clima, has pasado por todas las estaciones, por la serenidad y el sosiego, por la alegría, la decepción y la indiferencia. Un caldo de hormonas y proteínas combinadas con la temperatura emocional te producen vértigos de depresión y subidones de adrenalina, como isobaras que marcan las bajas presiones que anuncian lluvia y las altas en que domina el anticiclón. Las isobaras de tus emociones también enloquecen como el clima.
  5. La hojarasca de la política lo cubre todo, hojas marchitas, hojas podridas, hojas muertas. Que ganen de una vez y dejen de crispar. Que trinquen cargos, que coloquen a sus amigos en las  empresas que privaticen, que hagan consejeros áulicos a sus familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, que disfruten de los coches oficiales y de viajes en la “business class”, que chupen cámara en sus televisiones, que les hagan muchas entrevistas sus hagiógrafos, que corten todos los días al menos una cinta inaugural, que coman y beban con la platino en los mejores restaurantes, que repartan licencias entre los que les sufragan los costes electorales… Pero dejen ya de joder con la pelota. Paren las ordalías. Y dejen de darse de patadas entre ustedes en los cojones de los ciudadanos.

J. Carlos

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Una respuesta a “Saliendo al paso de los días

  1. Me maravilla como una persona puede expresar y transmitir tan bien
    sus sentimientos, y tu lo haces.A veces me siento rodeada, agobiada por
    demasiada gente que no me aporta mucho, a veces me falta tranquilidad, intimidad y sosiego , en otras ocasiones puedo sentirme sóla y desear estar con determinas personas o con desconocidos a conocer, personas que me acompañen en sentimiento y alma. Cierto es que se puede pasar por varios sentimientos o estados de ánimo en poco tiempo, lo cual puede resultar un tanto mareante o desconcertante, pero lo que es bonito es SENTIR sin ana-
    lizar constantemente, una música, el roce del viento en la cara, una sonrisa……… y los políticos, pues si, que dejen ya de joder con la pelota y
    de tirársela de unos a otros sin ton ni son, porque luego nos explota en la cara a los ciudadanos con tanta tonteria.
    Que escribes muy,muy bien J.C y es un gusto leerte. Gracias

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